BIENVENIDOS

Gracia y Paz en Cristo Jesús, Amados, soy el Pr. Rogers Infante. Discípulo de la obra de Dios, Promotor y fundador de la Iglesia Cristiana Palabra y Amor. Doy gracias a Dios por la posibilidad que nos da, de poder llevar su evangelio por medio de la palabra escrita a todos sus hogares y sitio de trabajo. Con la intención de poder compartirlos con todos ustedes ya que está en evidencia la gran necesidad de contar con material netamente de evangelización, que sirviera para llegarles en forma de mensajes. Muchas almas han encontrado a Cristo, por este medio, cuyo fin, es que la "palabra de Dios corra y sea glorificada" (2 Ts 3:1). Amados, la venida de Nuestro Señor Jesucristo a buscar a su iglesia, esta cerca. Por tal motivo el enemigo de las almas, Satanás, aprovechará en este último tiempo para engañar a cuantos pueda en este mundo; lo cual la Biblia nos advierte que no ignoremos sus maquinaciones. (2Co.2:11). Vivimos una era de engaños, donde se predica un falso evangelio facilista y meramente emocional. Además de otras ciertas doctrinas ortodoxas de la cristiandad, debemos estar alertados de estos lobos rapaces disfrazados de ovejas y que por dentro son unos Anatemas que venden el evangelio de JESÚS, La doctrina del "arrepentimiento de pecados" es rara vez predicada como se debe. La salvación por gracia se ha desvirtuado y las perdiciones son basadas en discursos que tienen mucho de sensacionalismo, pero carentes de fundamento bíblico vital para la genuina conversión de las almas. (Heb.4:12).Por tal motivo es necesario, predicar un evangelio fiel a la Biblia. Tu testimonio personal y tu vida de consagración a los pies de Cristo, es el arma más poderosa, para llevar la palabra de Dios.

¡Que tu vida, y la mía, sean solo para LA GLORIA DE DIOS!

jueves, 9 de mayo de 2019

LAS BENDICIONES Y LA PAZ PROVIENEN DE MI CONFIANZA EN DIOS.


LAS BENDICIONES Y LA PAZ PROVIENEN DE MI CONFIANZA EN DIOS.

Isaías 26:3-4 ¡Tú guardarás en perfecta paz a todos los que confían en ti; a todos los que concentran en ti sus pensamientos! Confíen siempre en el SEÑOR, porque el SEÑOR DIOS es la Roca eterna.
Gracia y Paz para todos mis hermanos en la obra de Dios Padre y de su Hijo Jesucristo.

Iglesia, muchas veces nos creamos ideas erróneas e inconfusas de lo que es Dios, y por esta razón empezamos a echar a perder las buenas cosas que Dios tiene para cada uno de nosotros.
En el inicio de este año gregoriano 2019, Dios ha prometido bendiciones para sus hijos.
Pero están sus hijos sujetos a Él, como para poder alcanzar las bendiciones que Dios les prometió, o simplemente desean recibirlas sin estar en la obediencia y fidelidad ante Dios.

Las bendiciones las recibirán únicamente aquellos que se sometan a Dios y caminen en obediencia y fidelidad.
Si no lo cree, búsquelo en su biblia y vera que es así.
Así que deje de estar creyéndole a todo aquel que dice que Dios derramara bendiciones a todos sin importar que se sometan en la obediencia y la fidelidad ante Dios.
Porque eso es blasfemia, y la blasfemia se paga muy cara en la palabra de Dios.


El mundo cree que confiar en Dios es dejar a un lado cualquier recurso humano o cualquier obligación.
Nosotros como hijos obedientes de Dios, debemos tener un carácter firme que nos lleve a su presencia, porque solo así no caeremos en los deseos del mundo.

Si analizamos bien este pasaje de Isaías, podemos encontrar dos factores que Dios propone y nos entrega, ya que él quiere todo de nosotros.

1) el desea primeramente que seamos salvos.
Isaías 26:1 En aquel día, todos en la tierra de Judá cantarán esta canción: ¡Nuestra ciudad es fuerte! Estamos rodeados por las murallas de la salvación de Dios.
Dígale a su hermano: Dios ha interpuesto una salvación para mí.
Cuando hablamos de salvación no solo es del más allá.
Sino que mirándolo desde el ámbito espiritual podemos ver que se incluye mucho más que eso.
Y la razón es que esa salvación comenzamos a disfrutarla desde que nos entregamos a Dios, por medio de su Hijo Jesucristo.

Esta salvación que proviene de Dios, quiere estar con nosotros para bendecirnos.
La salvación son los actos de Dios para llevarnos a un bienestar mejor y victorioso.

Cuando la biblia habla de la salvación de Dios, está hablando de las intervenciones que Dios realiza en nuestra vida para hacernos plenos.
En esa plenitud divina, radica que debemos abrir completamente nuestro corazón, para que él pueda hacer la obra en nosotros.
Esta es su promesa, donde podemos ver que desde ya nos está ofreciendo intervenir a nuestra vida queriéndonos dar la plenitud de la vida en la persona de Jesucristo.

A lo largo de nuestra vida vamos experimentando esos hechos de salvación de parte de él.
El intervendrá para apartar todas aquellas cosas, que nos apartan de su salvación, todo aquello que no le agrada.
Pero también el interviene para darnos la provisión.
Es decir: Nos abre caminos y nos hace salvos de cualquier limitación.

Cuando hablamos de salvación es de las intervenciones de Dios en todos los aspectos de nuestra vida.
Esta es la vida del cristiano, un proceso de crecimiento en donde Dios va interviniendo en cada área de nuestra vida hasta que vayamos alcanzando la plenitud.

El plan de Dios es un plan de perfeccionamiento, esta es la idea que se tiene en el Nuevo Testamento. A veces llegamos golpeados y sin nada a ÉL, pero ÉL nos va salvando.
Es decir: interviniendo en nosotros para ser mejores y superar la situación en que llegamos.

La salvación se parece o es paralela a la historia de Israel en la conquista de Canaán.
Ellos iban conquistando tierra por tierra e iban con el poder de Dios.
Pero tuvieron un problema que cuando conquistaron la primera tierra se querían establecer y acomodar.

Hay creyentes que creen, que porque Dios le dio una victoria, o una bendición en algún área de su vida, estos creen que con eso es suficiente para vivir toda la vida cristiana.
E incluso se acomodan para esperar la otra bendición sin hacer nada.
Pero:
Que Dios nos haya bendecido en un área de nuestra vida no significa que ya hemos cumplido todo el propósito de Dios en nuestra vida.

Que Dios nos haya bendecido en el área financiera no significa que ya hayamos conquistado la bendición en nuestro carácter.
Una bendición no es la totalidad, porque la bendición debe de cubrir toda nuestra vida y nada debe quedar fuera de ella.  
La plenitud será cuando veamos la mano de Dios en todas las áreas de nuestra vida.
Muchos se conforman con solo una parte de la bendición, pero él no nos ha llamado para vivir solo una parte de su bendición sino para llenarnos con todas las cosas.
Dios quiere hacerte una obra perfecta, pero aquí entra el reto de la vida cristiana.
Todo esto no es cuestión de un momento sino de esperar y luchar.


2) Él desea darnos su paz.
Isaías 26:3 ¡Tú guardarás en perfecta paz a todos los que confían en ti; a todos los que concentran en ti sus pensamientos!
El profeta Isaías habla acerca de la paz que nace de la confianza en alguien que nunca falla.
Menciona la perseverancia como condición para recibir esa paz.

Él Dice: “Tú guardarás en completa paz a aquel cuyo pensamiento en ti persevera”. (RV60)
Perseverar, en el original hebreo, es camak, que literalmente significa “descansar la mente en algo”.

Yo sé que es difícil descansar cuando el mar a tu alrededor está agitado.
Cuando no hay dinero para atender las necesidades de la familia;
Cuando la enfermedad toca a la puerta o la muerte te merodea.
Sin embargo, el consejo del profeta no falla.
En los momentos más difíciles, el profeta nos dice que coloquemos nuestra mente en Dios y el hará que descansemos en él.
Aunque aparentemente nada ocurra, aunque te parezca infantil, No desistas, no decaigas, no te desanimes, porque eso es lo que satanás desea que tú hagas, Desanimarte.
Escuche esto por favor:
Lo primero que Dios hará en tu vida es colocar paz en tu corazón, y después, curado de tus ansiedades, él te usará a ti mismo como el instrumento poderoso para hacer maravillas.

Por eso hoy, aunque solo veas sombras en tu entorno, Dios te dice que sigas luchando y no fallezcas en la batalla, recordando siempre que Dios “guardará en perfecta paz a los que en Él perseveran y hacemos su voluntad”.
Isaías 26:3 ¡Tú guardarás en perfecta paz a todos los que confían en ti; a todos los que concentran en ti sus pensamientos!
Esta oración es tan poderosa;  y por esta razón debemos difundir esta oración y pasarla a todos nuestros familiares y amigos.
Las bendiciones llegarán a ti, en cualquier momento o circunstancia de tu vida, siempre y cuando usted persevere por mantenerse en la obediencia y fidelidad ante Dios padre y su Hijo Jesús.
Estas bendiciones pueden ser en forma de ánimo, trabajo, curación, salud, alegría o finanzas.
No dudes, no hagas preguntas, solamente confía en Dios y el obrara en usted. 

La paz de Dios nos llena, nos cubre, y nos rodea completamente de su amor, en aquellos que somos sus hijos obedientes.
Y cuando Dios hace eso con nosotros es glorioso porque es todo lo divino tocando lo efímero y humano, es incomprensible, pero glorioso.
Eso es lo que Dios desea para nosotros y nuestra familia.
El no busca solo ausencia de conflicto.
Filipenses 4:6-7 No se preocupen por nada; en cambio, oren por todo. Díganle a Dios lo que necesitan y denle gracias por todo lo que él ha hecho. (7) Así experimentarán la paz de Dios, que supera todo lo que podemos entender. La paz de Dios cuidará su corazón y su mente mientras vivan en Cristo Jesús.

Vivir en Cristo es vivir en obediencia.
Vivir en Cristo es vivir en fidelidad ante Dios.
Hoy en día hace falta tanto la paz en algunas personas, muchos andan desesperados y son llevadas por el viento, solo rodeados de congoja, no comen, no ríen ni hacen nada.
Viven vidas ocultas y llenas de mentiras.
En vez de cristianos, son parásitos que se alimentan de lo negativo de la vida.
Por eso no pueden caminar en la obediencia y la fidelidad de Dios Padre, ya que Cristo no está en ellos.

El Apóstol nos dice que a pesar de que existen factores que nos afligen, en todo tiempo debemos de presentar nuestros ruegos a Dios.
Muchas veces  las personas se desesperan porque reciben malas noticias y su situación económica no es la mejor, y esto los lleva a perder la paz que Dios trata de darnos.
Tenga en cuenta que una persona desesperada no tiene la paz para saber lo que deben de hacer.
Si hemos puesto nuestra vida en Dios, entonces debemos comprender y saber que no tenemos que desesperarnos ya que la paz de Dios nos sobrepasará.

La gente del mundo siempre dice cosas con el propósito que nos desesperemos y angustiemos.
Algunos oyen cosas y se angustian hasta por cosas que no pasaran.
Otras en cambio atraen esas cosas negativas que aún no han llegado pero que su fe negativa las atrae.
Pero cuando alguien está gobernado por la paz de Dios, esa persona sabe esperar y no se dispara ya que en él, está la paz que sobrepasa todo entendimiento.
Por eso una persona así, mantiene el control y el dominio propio.
Es decir no se angustia ni se desespera, porque su confianza esta puesta en Dios.
En otras palabras: Sabe que su Dios vela por él y que Dios está pendiente de él.

Que los pensamientos de Dios nos gobiernen, debemos de saber que él es fiel y que no nos abandona.
En la cruz jamás vimos a Jesús desesperado por lo que le hacían.
Jesús jamás entro en la desesperación, ni se volvió preso de sus sentimientos.
Porque Jesús tenía la paz de su Padre Celestial quien es nuestro Dios.

Jesús sabía que al final de todo su Padre Celestial, Jehová de los Ejércitos, le daría la victoria y no le abandonaría, ni mucho menos lo dejaría tirado, ya que Jesús confiaba plenamente en Dios, sin dudar.
¿Cuántas personas están dudando de Dios en este día, y luego dicen confiar en Él, sin someterse en obediencia y fidelidad?
¿Cuantos dicen ser de cristo, y luego hacen la voluntad de satanás?

La palabra de Dios nos muestra dos aspectos necesarios que Dios quiere que cumplamos.
1) Debemos tener una plena concentración en Dios.
Isaías 26:3 ¡Tú guardarás en perfecta paz a todos los que confían en ti; a todos los que concentran en ti sus pensamientos!
Lo primero que él quiere de nosotros es que perseveremos en todo lo que es su voluntad.
Muchos perseveran en un corto momento y luego echan a perder lo que Dios les tenía preparado.
Eso es dudar del poder de Dios.
2Cronicas 14:8-15 El rey Asa tenía un ejército de trescientos mil guerreros de la tribu de Judá, armados con grandes escudos y lanzas. También tenía un ejército de doscientos ochenta mil guerreros de la tribu de Benjamín, armados con arcos y escudos pequeños. Ambos ejércitos estaban constituidos por hombres de guerra bien entrenados. Cierta vez un etíope* llamado Zera atacó a Judá con un ejército de un millón de soldados* y trescientos carros de guerra. Avanzaron hacia la ciudad de Maresa, por eso Asa desplegó sus ejércitos para la batalla en el valle al norte de Maresa.* Entonces Asa clamó al SEÑOR su Dios: «¡Oh SEÑOR, nadie sino tú puede ayudar al débil contra el poderoso! Ayúdanos, oh SEÑOR nuestro Dios, porque sólo en ti confiamos. Es en tu nombre que hemos salido contra esta inmensa multitud. ¡Oh SEÑOR, tú eres nuestro Dios; no dejes que simples hombres prevalezcan contra ti!». Entonces el SEÑOR derrotó a los etíopes* en presencia de Asa y del ejército de Judá, y el enemigo huyó. Asa y su ejército los persiguieron hasta Gerar, y cayeron tantos etíopes que no pudieron reagruparse. El SEÑOR y su ejército los destruyeron; y el ejército de Judá se llevó un enorme botín. Mientras estaban en Gerar, atacaron todas las ciudades de la región, y un terror de parte del SEÑOR se apoderó de la gente. Como resultado, también se llevaron un enorme botín de esas ciudades. Además, atacaron los campamentos de los pastores y capturaron muchas ovejas, cabras y camellos antes de regresar a Jerusalén.
En términos humanos Asa y su ejército estaban perdidos, su enemigo estaba con todos los recursos humanos para derrotarlo, pero Asa clamo al Señor y terminaron siendo vencedores y bendecidos.

Pero que le sucedió a Asa cuando dejo de confiar en Dios, por estar oyendo al mundo.
2Cronicas 16:1-9 En el año treinta y seis del reinado de Asa, Baasa, rey de Israel, invadió Judá y fortificó Ramá para que nadie pudiera entrar ni salir del territorio del rey Asa en Judá. En respuesta, Asa retiró la plata y el oro de los tesoros del templo del SEÑOR y del palacio real. Los envió al rey Ben-adad de Aram, quien gobernaba en Damasco, junto con el siguiente mensaje: «Hagamos un tratado,* tú y yo, como hicieron tu padre y mi padre. Mira, te envío plata y oro. Rompe el tratado con el rey Baasa de Israel, para que me deje en paz». Ben-adad aceptó la propuesta del rey Asa y envió a los comandantes de su ejército a atacar las ciudades de Israel. Ellos conquistaron las ciudades de Ijón, Dan y Abel-bet-maaca* y todas las ciudades de almacenamiento de Neftalí. Apenas Baasa de Israel se enteró de lo que ocurría, abandonó el proyecto de fortificar Ramá y detuvo todo el trabajo. Entonces el rey Asa convocó a todos los hombres de Judá para que transportaran las piedras de construcción y la madera que Baasa había estado usando para fortificar Ramá. Asa empleó esos mismos materiales para fortificar las ciudades de Geba y Mizpa. En ese tiempo, Hananí el vidente fue a ver al rey Asa y le dijo: «Por cuanto pusiste tu confianza en el rey de Aram en lugar de confiar en el SEÑOR tu Dios, perdiste la oportunidad de destruir al ejército del rey de Aram. ¿No recuerdas lo que les pasó a los etíopes* y a los libios y a su enorme ejército, junto con todos sus carros de guerra y los conductores?* En ese tiempo, confiaste en el SEÑOR, y él los entregó en tus manos. Los ojos del SEÑOR recorren toda la tierra para fortalecer a los que tienen el corazón totalmente comprometido con él. ¡Qué necio has sido! ¡De ahora en adelante estarás en guerra!».

Dios ayuda solo aquellos que perseveran y que no aparecen en temporadas sino que todo el tiempo le invocan y se comprometen en su obra.
Dios pide que seamos perseverantes y que nos comprometamos en su obra, no trayendo migajas sino lo que el pide que debe ser.
Solo así Él nos da la victoria.

Por eso y solo a partir de hoy en adelante, los que se comprometan con el Señor recibirán las bendiciones y serán victoriosos.
A los inconsistentes, Dios los mirara de lejos.
El problema de Asa fue su inconstancia porque confío en el Señor al principio, pero luego lo abandono.

La inconstancia es el mayor riesgo en el que podemos caer y de esta manera cortar la bendición que Dios quiere para nosotros.
El enemigo siempre querrá apartarnos del camino que hemos establecido con Dios.
El rey Asa confío en lo que ya tenía.
A veces nosotros confiamos en que ya tenemos ciertas cosas, y que a partir de esas cosas inconsistentes enfrentamos nuestras luchas, terminando cansados y derrotados.
Recuerde que Dios es la fuente de todas nuestras bendiciones, por lo tanto debemos de estar siempre en él.
Nuestra función aquí en la tierra es simplemente obedecer a Dios y serle fiel en todo tiempo.

Pase lo que pase debemos seguir adelante, Hagan lo que nos hagan, blasfemen lo que blasfemen, veamos lo que veamos, Digan lo que nos digan, Sigamos adelante porque los ojos de Dios recorren la tierra para ayudar a los que le son fieles y obedientes.
Los mentirosos, los blasfemos, los egoístas, los murmuradores, los detractores, los tramoyeros, los engañadores, y falsos, a esos a partir de hoy satanás les cobrara sus deuda.

Pero Dios recompensará a sus hijos, en el momento que más lo necesiten, porque le son fiel y lo han puesto a Él de primero en todo.
Esa es la regla, y así será su justicia.
La paz de Dios viene para aquellos que se esfuerzan por estar cerca de él todos los días de su vida.

2) debemos confiar en el Señor para siempre.
Dice su palabra: en Isaías 26:4 Confíen siempre en el SEÑOR, porque el SEÑOR DIOS es la Roca eterna.
El que nos sacó una vez de la oscuridad, lo volverá a hacer, nunca dejemos de confiar en él.

2Cronica 26:3-16 Uzías tenía dieciséis años cuando subió al trono y reinó en Jerusalén cincuenta y dos años. Su madre se llamaba Jecolías y era de Jerusalén. El rey hizo lo que era agradable a los ojos del SEÑOR, así como su padre Amasías. Uzías buscó a Dios en el tiempo de Zacarías, quien le enseñó a temer a Dios;* y mientras el rey buscó la dirección del SEÑOR, Dios le dio éxito. Uzías declaró la guerra a los filisteos y derribó las murallas de Gat, Jabnia y Asdod. Luego construyó nuevas ciudades en la región de Asdod y en otras partes de Filistea. Dios lo ayudó en las guerras contra los filisteos, en sus batallas contra los árabes de Gur* y en sus guerras contra los meunitas. Los meunitas* le pagaban un tributo anual, y la fama del rey se extendió incluso hasta Egipto, porque había llegado a ser muy poderoso. Uzías construyó torres fortificadas en Jerusalén en la Puerta de la Esquina, en la Puerta del Valle y en el ángulo de la muralla. También construyó fuertes en el desierto y cavó muchas cisternas de agua, porque tenía grandes manadas de animales en las colinas de Judá* y en las llanuras. También era un hombre que amaba la tierra. Tenía muchos trabajadores que cuidaban de sus granjas y de sus viñedos, tanto en las laderas como en los valles fértiles. Uzías tenía un ejército de guerreros bien entrenados, listos para marchar a la batalla, unidad por unidad. Este ejército había sido reunido y organizado por Jeiel, el secretario del ejército, y por su ayudante Maaseías. Estaban bajo el mando de Hananías, uno de los funcionarios del rey. Estos regimientos de poderosos guerreros eran comandados por dos mil seiscientos jefes de clanes. El ejército estaba formado por trescientos siete mil quinientos hombres, todos soldados selectos. Estaban preparados para ayudar al rey contra cualquier enemigo. Uzías proveyó a todo el ejército de escudos, lanzas, cascos, cotas de malla, arcos y piedras para hondas. También edificó estructuras sobre las murallas de Jerusalén, diseñadas por expertos para proteger a los que disparaban flechas y lanzaban grandes piedras* desde las torres y las esquinas de la muralla. Su fama se extendió por todas partes porque el SEÑOR le dio maravillosa ayuda, y llegó a ser muy poderoso. Pero cuando llegó a ser poderoso, Uzías también se volvió orgulloso, lo cual resultó en su ruina. Pecó contra el SEÑOR su Dios cuando entró al santuario del templo del SEÑOR y personalmente quemó incienso sobre el altar del incienso.

¿Qué le paso a Uzías?
La confianza en Dios no significa limitarme o privarme de algunas cosas en la vida.
No significa que no debemos tomar medicamentos para las enfermedades.

Dejamos de confiar en Dios cuando a partir de las bendiciones queremos ganar las batallas.
Dejamos de confiar en Dios cuando pensamos o imaginamos que lo que Dios nos ha dado es suficiente para vivir de manera independiente de él.
Dejamos de confiar en Dios Cuando comenzamos a darnos permisos y empezamos a creer que la bendición de Dios nos exime de orar y de leer la palabra.
Dejamos de confiar en Dios Cuando creemos que somos alguien tan bendecido que no debemos de doblar las rodillas.
Dejamos de confiar en Dios Cuando creemos que porque Dios nos ha dado grandes cosas no debemos de hacer lo que hacíamos cuando no éramos nada.
Dejamos de confiar en Dios, cuando no le damos lo que corresponde, nos ofendemos cuando él nos llama ladrones.

Dejar de confiar en Dios es dejar de respetar a Dios, es pensar que la posición que tengo me da seguridad y soy inamovible, y pensamos que por la seguridad material que tenemos podemos hacer lo que queramos.
Es decir: empezamos a hacer nuestra propia voluntad y nos mofamos de la voluntad de Dios.

Hay muchos casos en los que Dios los ha exaltado y piensan que ya nadie los puede quitar de ese lugar.
Jeremías 7:2-11 «Vete a la entrada del templo del SEÑOR y dale el siguiente mensaje al pueblo: “Oh Judá, ¡escucha este mensaje del SEÑOR! ¡Escúchenlo, todos ustedes que aquí adoran al SEÑOR! Esto dice el SEÑOR de los Ejércitos Celestiales, Dios de Israel: »“Incluso ahora, si abandonan sus malos caminos les permitiré quedarse en su propia tierra; pero no se dejen engañar por los que les prometen seguridad simplemente porque aquí está el templo del SEÑOR. Ellos repiten: ‘¡El templo del SEÑOR está aquí! ¡El templo del SEÑOR está aquí!’. Pero seré misericordioso únicamente si abandonan sus malos pensamientos y sus malas acciones, y comienzan a tratarse el uno al otro con justicia; si dejan de explotar a los extranjeros, a los huérfanos y a las viudas; si dejan de asesinar; y si dejan de dañarse ustedes mismos al rendir culto a los ídolos. Entonces, les permitiré quedarse en esta tierra que les di a sus antepasados para siempre. »”No se dejen engañar ni crean que nunca tendrán que sufrir porque el templo está aquí. ¡Es una mentira! ¿De verdad piensan que pueden robar, matar, cometer adulterio, mentir y quemar incienso a Baal y a los otros nuevos dioses que tienen, y luego venir y presentarse delante de mí en mi templo a repetir: ‘¡Estamos a salvo!’, sólo para irse a cometer nuevamente todas las mismas maldades? ¿No reconocen ustedes mismos que este templo, que lleva mi nombre, se ha convertido en una cueva de ladrones? Les aseguro que veo todo el mal que ocurre allí. ¡Yo, el SEÑOR, he hablado!

Israel tenía el templo y ellos decían aquí está la casa de Dios y el no permitirá que esta casa sea destruida y pueden venir los que quieran y nada pasará, pero Dios les dice: NO es así.

Muchos se crean ideas engañosas en sus propias mentes, y ponen su confianza en personas que están fuera de la voluntad de Dios.
Y por eso estos muchos creen que en ese momento, que ya no necesitan estar buscando a Dios.
Ese es el primer y fatal error.

Muchos confían en esas cosas que aparentemente los salvan, pero ignoran que eso solo crea una paz ficticia y temporal en esas personas, lo que los obliga a hacer cosas que no están bien.

Cuando tenemos bendiciones es cuando más debemos de confiar en Dios, porque a veces son estas las que nos hacen apartarnos de la búsqueda de él.  
Dios siempre tiene cien veces más de lo que hasta ahora nos ha dado, él ha preparado muchísimo más para nosotros, por tanto en la abundancia y en la bendición es cuando más debemos de buscarlo.

Confiar en Dios significa que siempre andemos preocupados por agradarle.
Demostremos a Dios, compromiso y fidelidad en lo poco que tenemos y ya veremos como él nos bendice muchísimo más.

Debemos de decirle a Dios que aquí estamos, y que no queremos olvidar lo que él ha dicho en su palabra. En ese acto de quererle agradarle Dios nos promete en su palabra que sus intervenciones favorables nos van a colmar de muchísimas cosas en todas las áreas de nuestra vida. 

Para que el Dios del cielo nos bañe en los aspectos más débiles de nuestra vida debemos de renovar nuestra confianza en él.

Nada de lo que tenemos en la tierra es nuestra seguridad, solo Dios es nuestra seguridad, y solo en él podemos confiar, por medio de su Hijo Jesucristo.
Si sabemos lo que la inconsistencia hace en nuestra vida, entonces seamos fieles a Dios, en todo.
Y que nuestro compromiso y obediencia hacia Él, sea el paso de una firme bendición y abundancia física y espiritual en la presencia de su Hijo Jesús.
Yo dije a partir de hoy. No se les olvide.

Gracia y Paz
Pastor y Administrado: Rogers Infante
Bendiciones a mis hermanos en la fe.

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