BIENVENIDOS

Gracia y Paz en Cristo Jesús, Amados, soy el Pr. Rogers Infante. Discípulo de la obra de Dios, Promotor y fundador de la Iglesia Cristiana Palabra y Amor. Doy gracias a Dios por la posibilidad que nos da, de poder llevar su evangelio por medio de la palabra escrita a todos sus hogares y sitio de trabajo. Con la intención de poder compartirlos con todos ustedes ya que está en evidencia la gran necesidad de contar con material netamente de evangelización, que sirviera para llegarles en forma de mensajes. Muchas almas han encontrado a Cristo, por este medio, cuyo fin, es que la "palabra de Dios corra y sea glorificada" (2 Ts 3:1). Amados, la venida de Nuestro Señor Jesucristo a buscar a su iglesia, esta cerca. Por tal motivo el enemigo de las almas, Satanás, aprovechará en este último tiempo para engañar a cuantos pueda en este mundo; lo cual la Biblia nos advierte que no ignoremos sus maquinaciones. (2Co.2:11). Vivimos una era de engaños, donde se predica un falso evangelio facilista y meramente emocional. Además de otras ciertas doctrinas ortodoxas de la cristiandad, debemos estar alertados de estos lobos rapaces disfrazados de ovejas y que por dentro son unos Anatemas que venden el evangelio de JESÚS, La doctrina del "arrepentimiento de pecados" es rara vez predicada como se debe. La salvación por gracia se ha desvirtuado y las perdiciones son basadas en discursos que tienen mucho de sensacionalismo, pero carentes de fundamento bíblico vital para la genuina conversión de las almas. (Heb.4:12).Por tal motivo es necesario, predicar un evangelio fiel a la Biblia. Tu testimonio personal y tu vida de consagración a los pies de Cristo, es el arma más poderosa, para llevar la palabra de Dios.

¡Que tu vida, y la mía, sean solo para LA GLORIA DE DIOS!

domingo, 10 de noviembre de 2013

¿Y DONDE CARAJO ESTA EL HOMBRE?

¿Y DONDE CARAJO ESTA EL HOMBRE?
Mensaje predicado en la Iglesia Cristiana Palabra y Amor, el 10 de Noviembre de 2013
Por el Pastor y Administrador, Rogers Infante.
En la ciudad de Barranquilla Colombia
Gracia y paz para todos mis hermanos en la obra de Dios Padre y de su Hijo Jesucristo, el cordero inmolado que hoy se encuentra sentado a la diestra de su Padre celestial, y que al sonar de la séptima trompeta, vendrá a juzgar a este mundo.

Iglesia, hoy podrías asegurar, que todos conocemos la historia dramática de la mujer adúltera.
La palabra de Dios nos dice que ella era una mujer pecadora.
Dado el problema que se presentó, llama la atención de Jesús por parte de los escribas y fariseos, los cuales estaban buscando un pretexto para ridiculizar y derrotar a Jesús.
El objetivo principal de estos escribas y fariseos, era sorprender a Jesús, en una situación, supuestamente sin salida, y de esa manera humillarlo como un falso Maestro, o un falso Mesías.

Veamos lo que dice el evangelio de Juan.

Juan 8:1-11 Jesús regresó al Monte de los Olivos (2) pero, muy temprano a la mañana siguiente, estaba de vuelta en el templo. Pronto se juntó una multitud, y él se sentó a enseñarles. (3) Mientras hablaba, los maestros de la ley religiosa y los fariseos le llevaron a una mujer que había sido sorprendida en el acto de adulterio; la pusieron en medio de la multitud. (4) «Maestro —le dijeron a Jesús—, esta mujer fue sorprendida en el acto de adulterio. (5) La ley de Moisés manda apedrearla, ¿tú qué dices?». (6) Intentaban tenderle una trampa para que dijera algo que pudieran usar en su contra, pero Jesús se inclinó y escribió con el dedo en el polvo. (7) Como ellos seguían exigiéndole una respuesta, él se incorporó nuevamente y les dijo: «¡Muy bien, pero el que nunca haya pecado que tire la primera piedra!». (8) Luego volvió a inclinarse y siguió escribiendo en el polvo. (9) Al oír eso, los acusadores se fueron retirando uno tras otro, comenzando por los de más edad, hasta que quedaron sólo Jesús y la mujer en medio de la multitud. (10) Entonces Jesús se incorporó de nuevo y le dijo a la mujer: —¿Dónde están los que te acusaban? ¿Ni uno de ellos te condenó? (11) —Ni uno, Señor —dijo ella. —Yo tampoco —le dijo Jesús —. Vete y no peques más.

Si analizamos bien, vemos que la situación que se presenta, es un poco ridícula.
Porque si habían sorprendido a aquella mujer, en un delito que ameritaba la muerte, de acuerdo a la ley de Moisés, porque quisieron acudir a Jesús, si ellos sabían cuál era la pena y el castigo.

Si estos conocían la ley, entonces porque estos escribas y fariseos, no aplicaron el castigo que tanto conocen, sin acudir a Jesús.
La respuesta es la siguiente:
Por la sencilla razón, de que estos escribas y fariseos, deseaban ridiculizar a Jesús, el Hijo de Dios, y mostrarlo como un falso Maestro o Mesías.

Vamos al libro de Levítico 20:10 allí encontraremos el castigo por el delito que supuestamente había cometido esta mujer. Así dice la ley de Moisés.
Levitico 20:10 »Si un hombre comete adulterio con la esposa de su vecino, tanto el hombre como la mujer que cometieron adulterio serán ejecutados.

En la historia de la mujer adúltera, se detallan dos grandes aspectos:
La malicia y la hipocresía.
Primeramente llaman a Jesús, Maestro.
Cuando todos sabemos, que lo único que buscaban estos hipócritas, era destruir el ministerio del Hijo de Dios, por eso añaden el delito de la mujer adúltera, como sorprendida fragante.
Aparentando de esta forma, que solo buscaban justicia.

La trampa, de los escribas y fariseos, estaba tendida, y la carnada esta lista.
Pero Jesús, pone a aquellos hombres en una verdadera situación penosa, y al mismo tiempo la trampa y carnada que habían planeado, se les devuelve con poder ante esta respuesta:
«Aquel de vosotros que esté sin pecado, que le arroje la primera piedra.»
Tenga muy presente, que esto significa, que los hipócritas escribas y fariseos, en el fondo reconocen, necesitar de la indulgencia y el perdón de Dios.

Iglesia, los pensamientos de Dios, no son iguales a los de nosotros.
Por eso dígale al Señor tu Dios:
"Oh Padre celestial, no me midas con la vara de tu justicia sino que sea medido con la de tu misericordia infinita".

Este pasaje evangélico, que hoy presentamos en esta iglesia cristiana palabra y amor, nos presenta al Hijo de Dios, Jesús, como amoroso y misericordioso ante la mujer adúltera.
Recuerde que los escribas y fariseos, eran considerados los grandes sabios, maestros y doctores de la ley.
Estas personas supuestamente sabias, no les gusta ver, que la gente siga y escuche a otro Maestro.
Hoy en día las iglesias, están llenas de escribas y fariseos, y les prohíben a las ovejas, que escuchen a otro maestro o pastor.
Déjame decirte que si usted, está llevando sanamente y verdaderamente la palabra de Dios, usted no tiene por qué preocuparse, ya que su oveja está bien alimentada de la palabra de Dios, y no se dejara envolver fácilmente de un falso líder.

Pero si su oveja, no sabe nada, de la verdad.
El problema no está en el nuevo maestro, sino en el pastor o líder que la está mal alimentando, y encima de todo, este le oculta la verdad.

Por eso, en muchas iglesias, sus miembros son estáticos, no saben nada de la palabra de Dios.
Y solo se vuelven loros o cotorros de circo.
Reeepiten y rrrreeeeepiteennn, pero no saben nada, ya que no escudriñan, la Santa Escritura.

En el caso de Jesús, sabemos que él vino a cumplir la obra que su Padre le encomendó.
El predica y la gente lo escuchaba, porque saben que enseña con verdad y autoridad.
Mientras tanto los escribas y fariseos, con el corazón lleno de hipocresía, presentan a Jesús, una mujer adúltera, con el propósito de aplicarle la ley.

Estos escribas y fariseos, estaban supuestamente preparados para cualquier respuesta dada por Jesús, humanamente tenían motivo para acusarla.

Cada uno de nosotros, somos consiente de nuestra debilidad y de la facilidad con la que caemos en el pecado, sin la gracia de Dios.
Pero Dios, a través de su Hijo Jesucristo, nos hace ver, que solo él, puede juzgar, los corazones de los hombres.
Por esta razón, los que querían apedrear a la mujer adúltera, se van retirando, uno a uno, con la certeza que merece el mismo castigo.

Pero ante todo este drama, ¿En dónde se encontraba Jesús y qué estaba haciendo? (vs.2).
(2) pero, muy temprano a la mañana siguiente, estaba de vuelta en el templo. Pronto se juntó una multitud, y él se sentó a enseñarles.
¿Qué fue lo que sucedió entonces? (vs.3-5).
(3) Mientras hablaba, los maestros de la ley religiosa y los fariseos le llevaron a una mujer que había sido sorprendida en el acto de adulterio; la pusieron en medio de la multitud. (4) «Maestro —le dijeron a Jesús—, esta mujer fue sorprendida en el acto de adulterio. (5) La ley de Moisés manda apedrearla, ¿tú qué dices?».

Iglesia, todo este juicio, realizado por los escribas y fariseo, carece de fundamento jurídico, y Jesús sabía esto.
Porque para ser una adultera, es necesario que por lo menos, haya un hombre, que adultere con ella.
Ninguna persona, adultera consigo mismo.
Entonces, para poder adulterar, siempre será necesario como mínimo, dos personas.

Pero en esta escena, solo hay uno. La mujer.
Entonces, ¿dónde carajo está el hombre?
Interesante, ¿cierto?
¿Por qué aquel grupo de hombres machistas y sin misericordia, duros e implacables sólo condenaban a la mujer?
Y volvemos hacer la pregunta:
¿Y dónde está el hombre adultero?
¿Por qué no lo trajeron también ante Jesús?

¿Seguramente, habrá sido un alto funcionario del gobierno, y que a estos escribas y fariseos, les convenía dejarlo ir libremente?

¿Seguramente, habrá sido, un líder religioso, a quien también, habría de encubrir, para evitar un escándalo dentro de la iglesia?

O tal vez un sinvergüenza guacharaco, o simplemente un aprovechador, queriendo saciar sus ganas, con una mujer casada y frustrada en su vida matrimonial.
Seguramente, seguramente.

Pero lo cierto de toda esta especulación, la respuesta seria: No lo sabemos.
Pero lo que si sabemos, es que los fariseos morían de ganas por matarla a piedrazos, y morían de ganas por atrapar a Jesús sea como sea (vs.6).
(6) Intentaban tenderle una trampa para que dijera algo que pudieran usar en su contra, pero Jesús se inclinó y escribió con el dedo en el polvo.

También sabemos, lo que hizo Jesús (vs.6), y lo que les dijo (vs.7), y lo que continuó haciendo (vs.8).
(7) Como ellos seguían exigiéndole una respuesta, él se incorporó nuevamente y les dijo: «¡Muy bien, pero el que nunca haya pecado que tire la primera piedra!». (8) Luego volvió a inclinarse y siguió escribiendo en el polvo.
La pregunta que todo nos hacemos hoy es:
¿Qué estaba escribiendo Jesús, cuando se inclinó?

Vamos a especular nuevamente:
Tal vez escribía los pecados de cada uno de aquellos adultos y jóvenes que sólo buscaban el juicio y la  condenación para la mujer.
Tal vez escribía los pecados cometidos por la propia mujer adúltera.
Tampoco lo sabemos.
Pero lo que sí sabemos, es el efecto que provocaron las palabras de Jesús, frente a aquella multitud (vs.9).
(9) Al oír eso, los acusadores se fueron retirando uno tras otro, comenzando por los de más edad, hasta que quedaron sólo Jesús y la mujer en medio de la multitud.

Iglesia, cuando usted empiezas a mirar su propio corazón, y a darte cuenta de sus propios pecados, entonces dejaras de mirar a los demás para acusarlos, y condenarlos.
Por la sencilla razón, que usted entenderá, que necesitaras el perdón de Dios, tanto como ellos.

¿Cuál es el final de esta historia? (vs.10-11).
Jesús la trata con respeto.
La perdona.
Le da su misericordia.
No la condena pero le advierte que no peque más.

Al final del evangelio vemos que Cristo perdona los pecados de esta mujer, y a la vez le exhorta a una conversión de vida.

Esta es una de las razones, por la cual, el Padre, Jehová de los ejércitos, envió a la tierra a su Hijo Jesucristo, para redimirnos de nuestros pecados con su pasión y muerte.
Iglesia Dios continúe bendiciéndote.

Gracia y paz.
Pastor y administrador, Rogers Infante.
Bendiciones.

Amen.

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