BIENVENIDOS

Gracia y Paz en Cristo Jesús, Amados, soy el Pr. Rogers Infante. Discípulo de la obra de Dios, Promotor y fundador de la Iglesia Cristiana Palabra y Amor. Doy gracias a Dios por la posibilidad que nos da, de poder llevar su evangelio por medio de la palabra escrita a todos sus hogares y sitio de trabajo. Con la intención de poder compartirlos con todos ustedes ya que está en evidencia la gran necesidad de contar con material netamente de evangelización, que sirviera para llegarles en forma de mensajes. Muchas almas han encontrado a Cristo, por este medio, cuyo fin, es que la "palabra de Dios corra y sea glorificada" (2 Ts 3:1). Amados, la venida de Nuestro Señor Jesucristo a buscar a su iglesia, esta cerca. Por tal motivo el enemigo de las almas, Satanás, aprovechará en este último tiempo para engañar a cuantos pueda en este mundo; lo cual la Biblia nos advierte que no ignoremos sus maquinaciones. (2Co.2:11). Vivimos una era de engaños, donde se predica un falso evangelio facilista y meramente emocional. Además de otras ciertas doctrinas ortodoxas de la cristiandad, debemos estar alertados de estos lobos rapaces disfrazados de ovejas y que por dentro son unos Anatemas que venden el evangelio de JESÚS, La doctrina del "arrepentimiento de pecados" es rara vez predicada como se debe. La salvación por gracia se ha desvirtuado y las perdiciones son basadas en discursos que tienen mucho de sensacionalismo, pero carentes de fundamento bíblico vital para la genuina conversión de las almas. (Heb.4:12).Por tal motivo es necesario, predicar un evangelio fiel a la Biblia. Tu testimonio personal y tu vida de consagración a los pies de Cristo, es el arma más poderosa, para llevar la palabra de Dios.

¡Que tu vida, y la mía, sean solo para LA GLORIA DE DIOS!

viernes, 28 de febrero de 2020

DE LA OSCURIDAD A LA LUZ.


DE LA OSCURIDAD A LA LUZ.

Marcos 10:46 Después llegaron a Jericó y mientras Jesús y sus discípulos salían de la ciudad, una gran multitud los siguió. Un mendigo ciego llamado Bartimeo (hijo de Timeo) estaba sentado junto al camino.
Este pasaje lo encontramos en los 3 evangelios llamados sinópticos porque manejan pasajes paralelos, marcos nos habla sobre la forma que le decían a este ciego.
Le decían Bartimeo que quería decir hijo de Timeo, es decir este hombre no era conocido por su nombre, era conocido como el hijo de, en este caso Timeo.

Este ciego no era para nada importante, de hecho, para esa cultura el hecho de ser ciego era catalogado como una maldición debido al pecado, así que a este hombre solo lo conocían como, ese es el hijo de Timeo, el que es ciego.

Es sobre este hombre sin importancia, un completo don nadie.
En otras palabras: Un cero a la izquierda del que vamos a hablar en este día. 

Se dice que todos los mendigos se ubicaban a la salida de Jericó porque ese camino guiaba hacia Jerusalén y como estaba cerca la Pascua judía entonces por ahí transitaba mucha gente y ellos aprovechaban para pedir limosna.
Marcos 10:47-48 Cuando Bartimeo oyó que Jesús de Nazaret estaba cerca, comenzó a gritar: «¡Jesús, Hijo de David, ten compasión de mí! ». «¡Cállate! » —muchos le gritaban. Pero él gritó aún más fuerte: «¡Hijo de David, ten compasión de mí! ».
Fíjense como la gente trataba a este hombre.
Fíjense como para esta gente este pobre hombre no tenía aportunidad de conseguir algo de parte de Jesús.
La gente lo reprenden, cállese, deje de gritar, no pierda el tiempo.

Pero este hombre seguía haciendo lo único que podía hacer en ese momento, gritar.
No veía a Jesús.
No sabía dónde estaba.
No sabía si venía adelante de la multitud o en el medio o tal vez vendría atrás.

Bartimeo no lo sabía, solo podía hacer algo y era tratar de gritar tan duro para que quizás Jesús lo pudiera oír.
Aunque eso también era algo bien difícil debido a que Jesús no iba solo.
Le acompañaba una multitud que iba con Él.
En su entorno había mucho ruido.
Y de ñapa había gente gritando y gente hablando.
Como podemos ver y analizar, sería difícil ser oído de tal forma que llame la atención.

Bartimeo tal vez piensa: Es mi única oportunidad.
Seguramente tenía el presentimiento de que Jesús nunca volverá a pasar por aquí.
Él pensaba que es está o nunca será.
Por eso se dijo a si mismo, no voy a desaprovechar esta oportunidad.
Y no cesa de gritar.

Bartimeo no se deja influenciar por lo que la gente dice.
Él no se deja debilitar al escuchar las palabras de la multitud que le dicen negativamente:
Cállese, no grite, es en vano hacerlo, no lo intente más, no lo va a conseguir.
Pero Bartimeo, tiene algo que los creyentes de hoy no tienen.
El, no escucha al mundo, y busca que su corazón se afiance más en Dios.

Parece que Bartimeo centro su espíritu en Jesús.
Y por eso, él se empeña en gritar más fuerte sin importar lo que está oyendo decir.
Por eso sigue haciendo lo único que su espíritu podía hacer, gritar.
Esta escena, Se parece tiene muchos de nosotros.
La palabra de Dios nos dice lo que debemos hacer, y muchos la desprecian y hacen su propia voluntad.

Dios sabe lo que nos conviene, pero muchos ya no queremos seguir.
Algunos hasta fallan, y lo extraño es que no se arrepientes, sino que siguen fallando.

Otros solo esperan ser motivados y pretenden que estén detrás de ellos, y dicen si no nos motivan nos vamos.
Saben lo que deben hacer, pero no lo hacen y quieren ser bendecidos.

Pero Bartimeo no recibió ninguna motivación.
Antes fue lo contrario, recibió desmotivación, pero él tenía una necesidad.
Había algo en el que realmente necesitaba, anhelaba ver.

Eso lo motiva a clamar fuerte a pesar que la gente le motivaba a no hacerlo.
El mundo le decía: No grite, cállese, Jesús no le va poner cuidado a alguien como usted, resígnese a esa condición.
Pero él no oye lo que la gente dice, el escucha lo que el espíritu de Dios, puso en su corazón.

Marcos 10:49 Cuando Jesús lo oyó, se detuvo y dijo: «Díganle que se acerque». Así que llamaron al ciego. «Anímate —le dijeron —. ¡Vamos, él te llama! ».

Bartimeo consigue, logra llamar la atención de Jesús.
Y los que antes le decían cállese, ahora le dicen ten confianza, levántate, Jesús te está llamando.

Se dan cuenta que uno no se debe fiar del mundo.
Los que hoy te quieren hundir, mañana te pueden estar alentando.
O los que hoy te alientan, mañana te pueden estar tratando de hundir.
Por eso nuestra confianza debe estar puesta en Dios y su palabra.

Las opiniones en las personas cambian mucho.
Los que hoy te aprecian, mañana te pueden odiar.
Los que hoy no te quieren, mañana te pueden adorar.
De lo que si no podemos tener duda, es que debemos saber y tener siempre presente que el Señor nunca cambia.

Marcos 10:50 Bartimeo echó a un lado su abrigo, se levantó de un salto y se acercó a Jesús.
No podemos dejar de lado esto que hace Bartimeo.
La palabra dice que arroja su capa para ir a Jesús.

La capa para Bartimeo, representaba o era su mayor tesoro.
Porque con la capa, ellos dormían en la calle.
Con la capa, se arropan para protegerse del frío.
Con la capa, se cubrían del sol y de la arena.
Y con la capa, recogían las monedas que les daban.

Seguramente al arrojar su capa también estaba arrojando el dinero recolectado en ese día.
Pero era Jesús quien lo estaba llamando y no quería tener nada que pudiera obstaculizar su caminar hacia Jesús.

Que importaban las monedas, que importaba su valiosa capa, luego de ir a Jesús.
Él estaba seguro que no necesitaría de nada de eso para vivir.
Ahora sería libre y podría ganarse el sustento dignamente.

Cada uno de nosotros hemos arrojado nuestra capa para ir al llamado de Jesús.
Y espero que de verdad la hallamos arrojado.
Porque algunos después de haber conocido a Jesús, han regresado a coger su capa y cargar con todo lo que allí dejaron.

En otras palabras:
Han vuelto al cautiverio con Satán.
Y hoy el pecado los asfixia.

Es decir: saben que se están ahogando, y no desean caminar hacia Jesús, para ser libres de verdad.

Marcos 10:51 —¿Qué quieres que haga por ti? —preguntó Jesús. —Mi Rabí* —dijo el hombre ciego—, ¡quiero ver!

Jesús sabía la necesidad de Bartimeo.
Pero espero que el mismo Bartimeo lo declarara por su boca.
Por eso le pregunto: —¿Qué quieres que haga por ti?

Yo creo que este es un gran ejemplo que puede servir como testimonio para nosotros.
Bartimeo tenía bien clara su necesidad.
Por eso cuando Jesús le pregunta a Bartimeo, que quieres que te haga, fue el anhelo de su corazón el que le respondió a Jesús.

Lo que pasará en la vida de Bartimeo dependería de la condición de su corazón.
Y es allí donde el Hijo de Dios, Actuara.

Porque digo esto:
Porque muchos creyentes, pueden engañar a otros, pero nunca engañaran a Dios.
En otras palabras, algunos creyentes que han ofendido verbalmente a los siervos de Dios, pretenden ser bendecidos sin pedir disculpas y reconocer su error.
Es decir, aún tienen en su corazón el rencor, odio, envidia, avaricia y sobre todo la mentira.
En ese estado, un creyente jamás recibirá nada.

Por eso en los versículos más arriba los discípulos Jacobo y Juan hacen una petición a Jesús.
Jesús les pregunto lo que le pregunto a Bartimeo.
Les dice, ¿Qué quieren que les haga?
Y ellos dicen que nos sentemos el uno a tu derecha y el otro a tu diestra y Jesús les dice eso no se los puedo conceder.
Hoy Jesús te dice: ¿Qué quieres que haga contigo?
Ahora, observa la condición de tu corazón, y mira si les has sido realmente fiel y obediente.
Allí encontraras tu respuesta.
¿Qué quieres que haga contigo?

Tanto a Bartimeo como a estos dos discípulos les pregunta lo mismo.
A uno se lo concede por necesidad apremiante en su corazón.
Pero a los otros no.

La realidad es que ambos escogieron hacer sus peticiones voluntariamente.
El uno muy humildemente, los otros tal vez con un tanto de orgullo.

Toda petición que hacemos no tendrá la respuesta que esperamos.
Porque las peticiones las hacemos nosotros, No Dios.
Y si algo falla fue debido a la condición de nuestro corazón.

Seguramente la gente pide mal.
Bien lo dice Santiago:
Santiago 4:2-4 Desean lo que no tienen, entonces traman y hasta matan para conseguirlo. Envidian lo que otros tienen, pero no pueden obtenerlo, por eso luchan y les hacen la guerra para quitárselo. Sin embargo, no tienen lo que desean porque no se lo piden a Dios. Y, aun cuando se lo piden, tampoco lo reciben porque lo piden con malas intenciones: desean solamente lo que les dará placer. ¡Adúlteros! * ¿No se dan cuenta de que la amistad con el mundo los convierte en enemigos de Dios? Lo repito: si alguien quiere ser amigo del mundo, se hace enemigo de Dios.

En ese camino no estaba solo Bartimeo.
Había más ciegos pidiendo limosna.

En los otros evangelios se habla que había otros dos con Bartimeo que también gritan.
Marcos solo nombra a Bartimeo.

Ya para terminar, Quiero que analicemos el hecho de que a pesar que habían seguramente más de 3 ciegos solo uno grita clamando misericordia.

Ahora, ¿Por qué los otros no hicieron los mismo?
Tal vez no creían, porque dudaban o les gustaba su condición pecaminosa.

Pero Bartimeo si creía, y sin ver, nunca dudo del poder de Dios.
Algo interesante aquí es que cuando Bartimeo es sanado, no se va para su casa.
La palabra de Dios, la biblia, dice que seguía a Jesús.
En otras palabras: Salió detrás de Jesús.

Hay gente que viene buscando a Dios solo por una necesidad.
Y tan pronto reciben lo que buscan entonces se alejan de ÉL.
Por eso Dios hoy en día, mira los corazones de las personas, para ver quien en realidad sigue a Jesús y quien no.

Los que le siguen serán bendecidos, pero los que no, no obtendrán nada.
Solo recibirán más hundimiento de parte de satanás, ya que de el tampoco se pueden burlar.

Bartimeo busco a Jesús por su ceguera, pero más que su ceguera el deseaba ver a Jesús y lo demostró dejándolo todo y siguiéndolo.
Si Bartimeo no grita, seguramente no hubiese sido sanado.
Si Bartimeo no llama la atención, no hubiese pasado nada.
Por eso Bartimeo dejo que su corazón hablara por él.
Y Bartimeo, dejo bien claro ante el mundo, que él no hacía parte de este mundo.
Nunca se escondió, ni sintió vergüenza.
Solo espero el momento, y Dios se lo consiguió.
La pregunta es:
¿Dónde está tu corazón realmente?
Gracia y Paz.
Pastor y Administrador, Rogers Infante.
Que Dios te bendiga.

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